Entrevista Full Moon Fotografía

Fotografía

La pasión de Lucía por la fotografía empezó hace 12 años, en un viaje a Oceanía que iba a ser por 3 meses, el cual se alargó 6 años. Luego de haber estudiado unos años psicología y filosofía en Buenos Aires, se dio cuenta que la imagen era lo suyo. “Soy demasiado ansiosa y me gustan muchas cosas, pero la cámara pasó a ser una extensión mía”, por esta razón comenzó a estudiar fotografía en Griffith University, Australia, egresando el 2009. Desde ese entonces se dedica profesionalmente a esto. Hace dos años hizo un post grado de producción, video y fotografía en la Universidad de Chile y hoy cursa un taller de desarrollo de proyecto fotográfico, con la meta de siempre seguir aprendiendo y creciendo profesionalmente.

¿Cuál es tu estilo?

A mí me gusta más la foto documental que la foto posada o armada, las cliché y cursi me desesperan un poquito.

¿Cuál es tu método de trabajo?

Siempre me junto antes con los novios para observar la dinámica que tienen entre los dos y para formar vínculo con ellos, mientras más los conozca más divertido. También voy a los preparativos, el cual es un momento súper íntimo, conozco a la familia y su entorno. De esta manera obtengo muchas fotos de detalles, desde sus cosas personales en sus casas cuando se preparan a los detalles del matrimonio, que usualmente pasan desapercibido. Lo mismo para la foto de los novios, yo intento secuestrarlos lo más lejos posible, que ellos hablen y que se vean lo más naturales posible.

¿Cómo te definirías como fotógrafa?

En general me gusta lo que es la diversidad, me gusta sorprenderme. No me gusta ir con una idea preestablecida, para mí la gracia está en encontrar algo diferente, dejarse llevar.

¿Por qué las parejas tendrían que confiar en ti?

Soy una persona súper obsesiva en cuanto a responsabilidad. La idea es que los novios no tengan una noche estresante, por lo tanto, intento solucionar y planificar todas las cosas antes para transmitirles la mayor confianza y tranquilidad posible. La idea es que todos estemos cómodos y lo pasemos bien, es decir, divertirse pero con buenos resultados. A mí me encanta mi trabajo y me tomo muy enserio esto, soy súper puntual y comprometida.

¿Qué es lo más importante para ti fotografiar de un matrimonio?

Además de los momentos claves que no pueden faltar, como el beso, la salida de la iglesia, sería que quede una imagen de lo que fue esa noche en particular a diferencia de cualquier otro matrimonio. Los novios, la gente pasándolo bien, que te quede un buen recuerdo. La fotografía ayuda a reconstruir después lo que paso, porque uno con el tiempo olvida y en la memoria queda eso.

¿El momento que más te gusta fotografiar?

A mí me divierte mucho la sesión con los novios porque estéticamente es muy bonito, lo mismo que con los preparativos. Pero lo más entretenido es después de que termina la misa, ahí es donde se nota un antes y un después, los novios como que se relajan y solo quieren pasarlo bien.

¿Alguna anécdota o experiencia que nos puedas contar?

Lo más divertido que me ha pasado fue una vez que los novios ya arriba de su auto antiguo no partían. Todos se preguntaban por qué tardaban tanto y de repente aparece el conductor con la palanca de cambio en la mano, así que los novios tuvieron que bajarse y todos los invitados ofreciéndoles tarjeta bip. A mí me encanta lo bizarro, así que fotografié ese minuto, pero claramente los novios no seleccionaron esa foto para su álbum.

Define tu trabajo en tres palabras:

Espontáneo, honesto y creativo.